En el sector del vidrio, la durabilidad y eficiencia del horno dependen directamente del rendimiento del refractario utilizado. Los refractarios AZS fundidos, especialmente los modelos como TY-AZS36D, han demostrado ser una solución tecnológica avanzada para zonas críticas como la cámara de fusión. Sin embargo, su calidad no se limita a la materia prima, sino que radica en un control riguroso desde la preparación hasta el enfriamiento final.
La base del proceso comienza con la selección de alúmina (Al₂O₃) de grado óptico (>99%) y sílice (SiO₂) de alta pureza. Una proporción exacta entre Al₂O₃ (45–50%), ZrO₂ (15–20%) y Na₂O/K₂O (<0.5%) es fundamental. Estudios internos muestran que reducir el contenido de óxidos alcalinos mejora la estabilidad de la fase vítrea en un 30% frente a productos convencionales, lo que traduce en menor cristalización y mayor resistencia a la corrosión por contacto con el vidrio líquido.
El horno eléctrico opera a temperaturas superiores a 1700 °C. Aquí, el control del ambiente oxidante es clave: mantener un exceso de oxígeno durante la fusión reduce significativamente la formación de Na₂O volátil. En pruebas realizadas en plantas industriales europeas, este ajuste permitió disminuir el contenido de óxidos alcalinos en hasta un 40%, aumentando así la vida útil del refractario en más del 25% bajo condiciones de operación típicas (1450–1500 °C).
Una vez alcanzada la homogeneidad del baño fundido, el colado se realiza bajo presión controlada (0.5–1.2 MPa). El sistema de enfriamiento debe ser gradual: primero aire forzado (24 h), luego enfriamiento natural (48 h), evitando gradientes térmicos bruscos. Este método reduce las tensiones internas en un 60%, según datos de análisis de microestructura mediante SEM (Microscopía Electrónica de Barrido).
Estas etapas técnicas no solo garantizan un producto superior, sino que también ofrecen beneficios prácticos en campo: menor desgaste en la zona de contacto con el vidrio, menos paradas de mantenimiento y mayor eficiencia energética. Nuestros ingenieros, con más de 30 años de experiencia en fabricación de refractarios para hornos de vidrio, han validado estos procesos en múltiples aplicaciones globales —desde Europa hasta América Latina— donde la confiabilidad es crítica.
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