En la industria del vidrio, la vida útil del horno y su eficiencia operativa dependen críticamente del material refractario utilizado. Un caso común es la falla prematura de las paredes laterales del horno de fusión debido a la erosión por contacto con el vidrio fundido. Aquí entra en juego el ladrillo refractario AZS36 fundido eléctricamente, una solución que no solo mejora la resistencia mecánica sino también la estabilidad térmica en condiciones extremas.
El AZS36 se diferencia por su alta pureza: contiene al menos 49% Al₂O₃, 35.5% ZrO₂ y un bajo contenido de SiO₂ (< 10%). Esta composición optimizada permite una densidad volumétrica ≥ 3.85 g/cm³ y una porosidad aparente ≤ 1%, lo que reduce drásticamente la penetración del vidrio fundido y minimiza la degradación térmica.
| Parámetro | AZS36 (Fundido Eléctrico) | AZS Común (Preformado) |
|---|---|---|
| Resistencia a compresión fría (MPa) | ≥ 300 MPa | 180–240 MPa |
| Tasa de corrosión a 1450°C (mm/24h) | ≤ 1.3 mm | 2.5–4.0 mm |
| Densidad (g/cm³) | ≥ 3.85 | 3.5–3.7 |
Estos datos muestran claramente que el AZS36 ofrece una ventaja significativa: una resistencia casi un 50% mayor a la compresión fría y una tasa de corrosión más baja en más del 60%. Para fabricantes de vidrio, esto significa menos paradas imprevistas, menor mantenimiento y mayor rendimiento energético.
La producción del AZS36 sigue procesos certificados bajo ISO 9001, asegurando control total sobre cada etapa: desde la selección de materias primas hasta el control final de calidad. Esto elimina la variabilidad típica en materiales refractarios tradicionales, reduciendo así los riesgos operativos asociados con fallos de rendimiento.
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Esta no es solo una comparación técnica: es una estrategia para mejorar la toma de decisiones en selección de materiales y reducir el riesgo operativo a largo plazo. Las empresas líderes en Europa y América Latina ya han adoptado esta solución para extender la vida útil del horno entre 20% y 40%, sin aumentar costos de operación.