En la industria del vidrio, el desgaste prematuro de las paredes laterales del horno es una de las causas más comunes de paradas no planificadas y aumento de costos operativos. Según estudios de mantenimiento industrial en Europa y América Latina, hasta un 42% de las fallas catastróficas en hornos de fusión se deben a la degradación de los materiales refractarios en zonas de alta temperatura y corrosión química.
El ladrillo refractario AZS36 fundido eléctricamente está diseñado específicamente para resistir condiciones extremas. Sus principales componentes son:
| Componente | Porcentaje (%) | Función crítica |
|---|---|---|
| Al₂O₃ (óxido de aluminio) | 36% | Resistencia térmica y mecánica |
| ZrO₂ (óxido de circonio) | 36% | Alta resistencia a la corrosión por vidrio fundido |
| SiO₂ (dióxido de silicio) | 28% | Estabilidad estructural bajo ciclos térmicos |
Con una densidad aparente de 3.7 g/cm³ y una porosidad superficial del 12%, este ladrillo ofrece una vida útil promedio de 18-24 meses en aplicaciones típicas de horno de vidrio, frente a los 8-12 meses de los ladrillos AZS26 convencionales.
Cada lote de AZS36 fundido eléctricamente cumple con los requisitos de la norma ISO 9001:2015, lo que garantiza consistencia en calidad, trazabilidad total y cumplimiento de especificaciones técnicas globales. En pruebas realizadas en laboratorios independientes (como el Instituto de Materiales Refractarios de Alemania), el AZS36 mostró una tasa de corrosión media de solo 0.4 mm/año en contacto con vidrio borosilicato a 1550°C, mientras que otros productos similares oscilaron entre 0.8–1.2 mm/año.
Esta diferencia no es solo estadística: traduce en menos paradas de producción, menor consumo de energía y mayor seguridad operativa —factores críticos para ingenieros de procesos y gerentes de compras que buscan reducir riesgos técnicos, no solo costos iniciales.
La confiabilidad del material también se refleja en su comportamiento bajo estrés térmico. En ensayos de choque térmico (de 1500°C a ambiente), el AZS36 mantuvo su integridad estructural sin fisuras, mientras que muchos ladrillos comerciales presentaron grietas visibles tras solo 3 ciclos.
No se trata solo de "cambiar un ladrillo". Es una inversión estratégica en continuidad productiva, eficiencia energética y reducción de riesgos operativos. Para equipos técnicos que valoran datos objetivos y decisiones basadas en evidencia, esta solución representa una mejora clara en el ciclo de vida del horno.
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