En la industria del vidrio, especialmente en hornos de flotación y de botellas, la durabilidad del material refractario es crítica para la eficiencia operativa. Entre las soluciones disponibles, el ladrillo refractario eléctrico AZS (alumina-zirconia-sílice) ha ganado una reputación sólida entre ingenieros y compradores técnicos. ¿Qué lo diferencia de los materiales tradicionales?
El proceso de fundición eléctrica no solo permite un control preciso de la temperatura (entre 1800–2000 °C), sino que también reduce significativamente el contenido de óxidos alcalinos como Na₂O + K₂O. En comparación con los ladrillos AZS convencionales, donde estos óxidos pueden superar el 4%, el ladrillo TY-AZS36D logra niveles inferiores al 2%. Este ajuste mejora directamente la estabilidad de la fase vítrea —que se mantiene estable incluso por encima de los 1400 °C— y previene la erosión por contacto con el vidrio fundido.
En hornos de flotación con ciclos continuos, el ladrillo TY-AZS36D ha demostrado una vida útil promedio de más de 18 meses sin signos visibles de desgaste o deformación térmica. Esto representa un aumento del 40% frente a alternativas estándar.
Los sectores más exigentes —como la producción de vidrio plano para pantallas o envases de alto valor— exigen materiales que soporten condiciones extremas. El ladrillo electrico AZS se usa estratégicamente en:
La clave está en la microestructura: el proceso de oxidación controlada durante la fundición elimina impurezas volátiles y crea una red cristalina densa que resiste mejor la penetración de metales alcalinos del vidrio líquido.
Este nivel de control técnico no es solo teórico: nuestros ingenieros han documentado más de 70 casos reales en América Latina, Europa y Oriente Medio, donde el uso de este producto redujo costos de mantenimiento hasta un 30% anual.
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